jueves

Circo






Desde el primer día estuvo allí; iba por la tarde, a la salida de la escuela. Siguió de cerca el montaje del recinto de tablas y la cubierta de lona. Luego, ya montado el circo, vio a los niños ponerse en fila con su entrada en la mano; mientras ella, con el oído pegado a las tablas, escuchaba el espectáculo desde fuera.
Dos días de función, y sin atreverse a pedir en su casa el dinero para una entrada; sabía la respuesta de su madre ante este tipo de peticiones: ¡un duro ná menos..., eso es pa' gente gorda...! El tercer día de espectáculo, el último, se decidió; y para su sorpresa, su madre le dio el dinero. Con el duro en la mano corrió hacia el circo.
Al llegar la vio, entre el corrillo de niños sin entrada, a la cojita de la polio, con el zapato de cuña que alargaba su pierna izquierda; la vio mirando con el mismo deseo frustrado que ella misma había contenido durante dos días. Se acercó a ella, toma este duro que me he encontrao en el reguero... Vio a la cojita ponerse a la cola, comprar una entrada y entrar a la función.
Ella, como los días anteriores, pegó su oído a las tablas del recinto para seguir el espectáculo desde fuera. Terminada la función regresó  a  su casa. 
-Bueno, qué, ¿te ha gustao el circo? 
-¡Sí... más bonito...!


No hay comentarios: